jueves, 5 de junio de 2008

DUNA 24!!! cosas de mar, amar y fluidos



Si estás cansado de saciar tu apetito sexual encerrado en piezas de 2x2 y consideras que pagar por una de esas alucinantes habitaciones con jacuzzi y jabón chiquitito, es un derroche, la caleta de Pichicuy ubicada en el kilómetro 173 (Norte), ofrece una peculiar alternativa turística que no puedes dejar de visitar. Esta consiste en un motel con vista privilegiada al mar, luz de luna, ambiente natural y lo mejor de todo, gratis.

Desde tiempos remotos que las dunas de Pichicuy se han convertido en el apart hotel de miles de parejas , tríos o cuartetos que han encontrado en la arena un lugar ideal para tener sexo. Tanto así, que cada duna ha sido enumerada aludiendo a la idea de piezas. Por lo mismo, es natural caminar por la orilla de la playa y encontrarse con sombras humanas revolcándose, nalgas descubiertas y uno que otro susurro libidinoso.

Entre las “habitaciones” favoritas se encuentra la 14 o la 19. Sin embargo, aquella que se roba la atención del público, es la número 24 “La duna es un sitio de liberación, en donde puedes hacer cosas que ni siquiera uno se imagina en otro lugar, te libera el libido, son cosas que sólo nacen en la 24” , sostiene Pablo Sanhueza (20), autóctono de la zona. Su hermano Alejandro, agrega que: “Hay algo que te lleva siempre a esa huea, es como una reacción innata de cada uno. Incluso, la rellenamos con arena para que no se gaste.”

La duna 24 es querida, reconocida y concurrida por la mayoría de las personas. Por lo general, son los veraneantes los que más la visitan comentando que el panorama ideal comienza a eso de las cuatro de la madrugada cuando la única discoteque del sector cierra sus puertas, ahí la gente se va a la playa a hacer una fogata. Entre melón con vino, un mal ron de mil pesos,combinado con una bebida cola de tipo alternativo, cigarrillos y una par de pitos, los jóvenes empiezan a formar parejas y se ponen de acuerdo para ir a la 24 “Cuando la duna esta ocupada no hay gran problema porque a su alrededor hay pequeñas dunas que vendrían siendo como piezas. Así que se comparte con toda la gente !Pura buena onda!”, opina Marco Arnaíz (18) , veraneante.

Según Marco, él ha sido víctima de la atracción de la duna, cuando en una quincena de enero, despedía a un buen amigo “Nos fuimos a la duna 24 con dos minas, nos tomamos unos copetes, jugamos a la botella, ahí comenzó a subirse el tono del juego. Empezamos con topones, besos y hasta que mi amigo se instaló dos metros más allá y ahí mierda, probamos de todo (posiciones) Después nos fuimos a una fogata para seguir hueviando y como no hay primera sin segunda, volvimos. Luego de eso terminamos en la playa bañándoos, es la mejor despedida que alguien puede tener “,opina.

Otros, en cambio, han preferido conservar su virginidad para incursionar sexualmente en la 24, es el caso de Marión de 19 años cuando hace poco más de un año visitó la duna con un ex pololo “Ahí a la luz de la luna, con el sonido del mar me entregué, se podría decir que la perdí en un motel natural.” Una historia similar es la que cuenta Fabián Ramírez (17) cuando a los 14 años fue a la duna con una mujer mayor “me invitó con el típico grupo de -vamos a conversar- y terminamos con patita al hombro !Fue monstruoso!. Pero si no tenis casa o un lugar piola, la duna 24 es la salvá”,comenta.

Pero no todo ha sido ideal en la 24, la arena no siempre es compañera de emoción y si a esto le sumamos las espinas o “kromklin“ (termino local) que se suelen enganchar en la ropa , el panorama puede tornarse trágico, como es el caso de Eduardo Pulgar (19) cuando en una ocasión estaba con una chica y al momento de ponerse el condón, se le cae a la arena. “Como había que aperrar, ni asco le hice a la hueá. Así que dele que suene con arena y todo, porque eso pasa a segundo plano cuando estas motivado”.

Sin embargo, para estos inconvenientes existen consejos y sugerencias que en caso de asistir a la duna. es importante tenerlos presente. Primero, si hay mucho carbón producto de las fogatas del día anterior o mucha arena, lo mejor es sacarse toda la ropa porque de lo contrario al reacomodársela, se corre el riesgo de quedar todo pinchado. Luego de esto se recomienda un buen baño de mar no tan adentro, porque la zona marítima más cercana a la duna, no es apta para el baño. Finalmente, una vez aseado, acercarse lo antes posible a una fogata para evitar una neumonía.

Aún así, existe otro tipo de problemas de tamaño mayor como cuenta Rodrigo Rodríguez (34) más conocido como Tuto o el chico de la artesanía, cuando hace un par de años iba caminando románticamente por la orilla del mar con una chica y decidieron estacionarse en la duna 24 “Ahí nació nuestro lado salvaje, los besos, el precalentamiento. Todo estaba siendo ideal, hasta que ella me mira a los ojos y en un tono dulce me dice -¿Sabes mi amor? Hay olor a caca- Y claro po. Estábamos todos cagados, así que hasta ahí no más duró nuestra tierna aventura. Siguiendo la tendencia, en una nueva ocasión,pero con otra chica, comenzamos a ser víctimas del instinto animal y de repente siento que me alumbran el chiquitin con una linterna. Era un señor carabinero que me dijo: -!Buena tuto! Mejor ándate pa´ la casa- lo peor fue que me conocía”

Muchas anécdotas han ocurrido en aquel lugar, pero lejos la más brutal, fue un extraño intento de violación protagonizado por Pablo Sanhueza, cuando al termino de la disco tenían un copete guardado en la playa ”Ahí me fui con una mina a la duna y ella era más chica que yo, al lado, en la duna 25, habían unos amigos. De repente empezamos a sentir calor. El previo fue mortalmente fogoso, hasta que le meti la manito en la zona aquella. Ahí ella se volvió loca y no en el sentido de que se excitó, sino que se fue corriendo a donde la amiga y empezó gritar: -!Jenny, Jenny! el Pablo me violó con el dedo-. Yo quedé completamente helado.” comenta.

Sin embargo, este y cada uno de los inconvenientes se convierten en un mal menor cuando se trata de tener sexo. Según los que han visitado este lugar, la duna 24 concentra cierta afrodisía, en donde fluye la imaginación y el ponceo es seguro “es un emblema de Pichicuy. La duna tiene algo de todos nosotros y el que no la conoce ha estado perdiendo el tiempo” , asegura Alejandro Sanhueza. Además, como no discrimina. Pelolais, pokemones, viejos y chicos pueden ser partícipes de un momento de lujuria a orillas del mar, convirtiendo a este lugar en uno de los centros más atractivos de la caleta de Pichicuy.