jueves, 7 de enero de 2010

Apestaña




Es raro, pero hoy siento que mi ojo izquierdo está en pelotas.
También es raro que de un tiempo a esta parte no salga de casa sin aplicarme, aunque sea, un toque de falsa belleza.
Estética facial le dicen los expertos, preocupación le dicen otros y muchos otros ... vanalidad.
Yo le digo maquillaje y cuando me da la gana: Pintura ("Los monos se pintan" interfiere mi mamá)
Tambien interfiere cuando llamo a este "maquillaje" en lo que sugiere ella, sus peores expresiones: rush, colorete y rimel. A cambio de labial, rubor, y máscara de pestañas y es en esto último donde quiero apuntar... las pestañas en plural y a mi ojo izquierdo en singular.
Se trata de un montaje repetido...El baño respectivo, el encremado hipoalargénic, la vestimenta dudada y la cara dispuesta a una inconsciente intervención artística.
Las tonalidades se plegan en los rasgos y poros. Van mostrando formas y en el mejor de los casos, actitudes.
Los labios están delineados, nunca perfectamente... Es cosa de práctica pienso yo. "Es cosa de ponerte los lentes", piensa mi madre en su intervención número dos.
Los ojos para mí nunca han sido un problema, es cosa de encrespar, pintar y... Bualá... Un Arcimboldo de conceptos químicos.
Pero no. Hoy no.Porque luego de dejar mi ojo diestro, perfecto, algo estilo Amy Winehouse, mi nuevo y ahora maldito encrespador de pestañas, me las cortó, pasando de tener una mirada, más bien,tipo Donatellica a algo más a la altura de Malcolm McDowell en La Naranja Mecánica.
¿Dónde estaba mi mamá y ahora sí, su cuchara avant-garde?