
Ella era grande, bella, exhuberante. Su vestido negro me recordaba al objeto de inspiración sexual más profunda de Fellini... Saraghina. Su cintura estaba acorralada por unos brazos débiles , pero intensos. Un señor, a la vista mucho mayor que ella, le declaraba al oído, tal vez, amor, quizás, cursilerías que se dicen en estos casos cuando se quiere insitar el contacto carnal... El era mayor que ella o al menos , eso era lo que se veía. Quizás él era un ardiente adolescente con la vida al revés, porque a decir verdad, el fuego se transmitía a través de unos cuantos pelos color nube.
Su intensidad se manifestaba en plena boletería del metro Universidad Católica, generando placer en algunos y la envidia de otros. Pero como es conveniente en estos casos de atraso al trabajo, había que continuar y luego de encontrar que el señor Naranjo se encontraba en el mismo lugar donde lo conocí, sentí paz.
Lastarria es un paseo corto pero intenso, sobre todo si la banda sonora inmersa en tus oidos, es una de tu gusto. Hoy desayuné Consoler of the Lonely de The Raconteurs... Debo admitir que esta banda me ha tenido atrapada los últimos días.
Como es costumbre, entre al negocio de las solteronas, pedí un Like Strike rojo, un Bigtime sensation y fuego. Hoy el Divino Anticristo me habló , pero no lo escuché. Y ahí, en plena calle Rosal con Lastarria , encadenada en un farol, estaba a solas mi maldita y soñada bicicleta con canasta y protector de llantas. Habrá que esperar hasta la próxima primavera... Grande el creador de la masturbación!!!
Hoy tampoco había nadie mirando desde el café Observador y tampoco me dio por observar... Me di cuenta que el mendigo que parecía vago y después de afeitarse parecía flaite, no estaba... Es joven, espero no le haya pasado nada malo... ¿por qué he de encariñarme con ellos? Siento cierto afecto por cada uno de los rostros que se me repiten y aquí sson cuatro y poco más de un año de mirarnos. Enseguida divisé al Señor No, el personaje número cuatro de mi paseo Lastarrino. Esta vez no me pidió cigarros... Venía preparada a decirle NO jajaja... sólo por fastidiar.
Aquí estoy de nuevo al final del camino, mirando los stencil y maldiciendo por que puta no puedo vivir acá... Me gusta ese Stencil...
2 comentarios:
La esquina de un barrio viejo de cortinas metálicas abrasando
Vagabundos torcidos del frió, calla las miradas delgadas
De cuerpos que no asoman sus ojos de las sombras,
Por temor a existir en un tiempo que no esperan y reniegan
Suelen ser fantasmas de calles viejas que caen de los balcones.
En faroles quebrados y fundidos de la luz del neón
Los carteles oxidados de los techos, los mil rostros que maquilla
La ciudad asoma como una noche más de aullidos, balizás
Y sonidos de lamentos arrojados al instante
Su rostro cúbico, perfil etrusco, de arrugas profundas
ojos mudos, pañueleta tanguera, paletó azul marino y adidas joggings,
Reciben la bruma que se mezcla de un tabaco barato y
Perfume agridulce que despliegan las tetás de su amante,
Sus secas manos se humedecen por los muslos sueltos y
Nalgas gelatinosas que bailan entre ligeras telas
Que se desprenden con los movimientos apresurados
De un coito de dos Lucas,
Sus rodillas tiritonas y su lengua alcohólica perdida
Entre las axilas sudadas de su musa, no descansan hasta
Aprovechar íntegramente toda esa postal, de mojadas calles y
Calientes cuerpos.
Su pecho mojado y los espasmos condenan esa lúdica imagen,
Su abdomen se humedece de calor y roja tinta fatal, además de un metal
Punzante que con 20mm. Baila dentro de sus tripas,
Y corrige la risa a gemidos y alaridos,
Su cuerpo en tierra besa los adoquines helados, su barba desgastada
Da brochazos de muerte en los charcos, sus ojos blancos
Se piden nauseabundos en la noche, su aliento boga en la saliva
Diluida de las cenizas de un cigarro hilton...
Es como una postal de periódico amarillista.
Ella sube sus calzones, limpia su sexo, guarda su dinero,
que con mucho esfuerzo!! gano, putea al cuerpo que ya
se mezcla con la noche, escupe a la suerte con saliva ajena
y al sonido de una bocina, corrige la escena con una sonrisa
Traviesa e inocente, le piden la tarifa y ella se sube.......
tu relato del "Señor Naranjo y otros tres", me llevo a este cuento del 1999, que tenia por ahí una historia que la escribí en las largas caminatas nocturnas en La Vega....me gusta mucho tu pluma y los lugares comunes que convergen en tus relatos
Albricias y parabienes
Ernes77ic...
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